lunes, 11 de agosto de 2008

cazuela


Tenia mucha hambre, pero no quería comer.
¿Qué hacer?

La ansiedad le ganaba a la quietud.
La serenidad se perdía y la cabeza se revolvía.

Navegando, surfeando y buceando me encontré con él.
Padre de las letras acarameladas de nuestra tierra.

Verdades nefastas, que duelen como un dedo en la llaga.

Con ustedes dejo a Pablo, el mismo Neruda con casa en Santiago e Isla Negra.
¡Qué intenso!

...

Muere lentamente quien no viaja,
quien no lee,
quien no oye música,
quien no encuentra gracia en sí mismo.
Muere lentamente
quien destruye su amor propio,
quien no se deja ayudar.
Muere lentamente
quien se transforma en esclavo del hábito
repitiendo todos los días los mismos
trayectos,
quien no cambia de marca,
no se atreve a cambiar el color de su
vestimenta
o bien no conversa con quien no
conoce.
Muere lentamente
quien evita una pasión y su remolino
de emociones,
justamente estas que regresan el brillo
a los ojos y restauran los corazones
destrozados.
Muere lentamente
quien no gira el volante cuando esta infeliz
con su trabajo, o su amor,
quien no arriesga lo cierto ni lo incierto para ir
detrás de un sueño
quien no se permite, ni siquiera una vez en su vida,
huir de los consejos sensatos...
¡Vive hoy!
¡Arriesga hoy!
¡Hazlo hoy!
¡No te dejes morir lentamente!
¡NO TE IMPIDAS SER FELIZ!

Texto de Pablo Neruda.

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